"Como la Luna"
Erase una vez, Marta y su vecino Julián. Ellos se llevaban todo el día jugando juntos. Un día, Julián se mudó de casa y desde entonces Marta ya no puede jugar con su amigo.
Marta estaba muy triste porque echaba mucho de menos a su vecino, a su amigo.
Una noche, asomada a la ventana de su cuarto mirando a la Luna y vio pasar una estrella fugaz. Entonces ella pidió un deseo, -¡quisiera ser tan alta como la Luna!, para poder ver dónde está mi amigo Julián y decirle que venga a jugar a casa-.
Se fue a la cama, y en mitad de la noche, la luna la despertó y le dijo: -¡vente conmigo!-. Marta voló junto a la Luna buscando a su amigo, hasta que mirando por las ventanas de las casas, vio a Julián y se acercó a él.
-¡Julián, Julián!- le susurró Marta. Él, poco a poco, se despertó y le dio mucha alegría ver a su amiga allí junto a su cama. La niña le invitó a que volviera a jugar a su casa, pero se tuvo que ir pronto porque la Luna le estaba esperando para llevarla de vuelta a casa.
Cuando Marta llegó a su habitación, estaba muy cansada, se despidió de la luna y siguió durmiendo.
Esa misma tarde, cuando menos se lo esperaba Marta, llamaron a la puerta y, ¿sabéis quien era? Pues sí, era Julián. El amigo de Marta había venido para jugar con ella.
Estuvieron toda la tarde jugando. Se lo pasaron muy bien. Pero llegó el momento de irse, Julián tenía que volver a casa. Antes de despedirse, los niños decidieron verse todas las semanas para jugar. Y así fue como estos amigos consiguieron pasarlo bien juntos cada domingo.
Marta todas las noches, antes de irse a dormir, se asomaba a la ventana de su cuarto y le daba las gracias a la luna por haberle ayudado. Entonces Marta supo que la amistad de verdad puede hacernos tan grande como la luna.
¡GRACIAS LUNA LUNERA!
Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Colorín colorete, ¡por el culo sale un cohete!